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La permacultura ofrece un rico marco de ética y principios para regenerar nuestros paisajes. Al crear un paisaje de retención de agua con escorrentía cero, caminamos hacia la restauración de la funcionalidad de nuestro ecosistema. Capturar la lluvia recarga las aguas subterráneas que luego brota en manantiales, proporciona suelo fértil para los muchos miles de árboles que hemos plantado y acelera la sucesión hacia un bosque de copa cerrada que produce abundantes alimentos y un hábitat variado para la comunidad de seres vivos.

Paisaje de retención de aguas

En esta zona de España, debido a los efectos del cambio climático, la tendencia es que las lluvias sean menos frecuentes pero muy intensas, lo que provoca daños por inundaciones y erosión. Cada vez es más importante captar el agua allí donde cae, ralentizando su movimiento, distribuyéndola por el terreno y permitiendo que se infiltre  en el suelo, donde puede favorecer el crecimiento de bosques para capturar  carbono y generar un microclima más fresco. En 2022 uniendo el esfuerzo de varios equipos de voluntarios y expertos, logramos el objetivo de  cero escorrentía. En 2023 iniciamos la experimentación con métodos para acelerar el crecimiento, adaptando técnicas como la de los bosques diminutos de Miyawaki y la agrosilvicultura sintrópica, trabajando hacia un paisaje lo más sombreado posible en las 12 hectáreas de la finca. Una fase de desarrollo de la masa vegetal, hacia la consecución de una copa o dosel cerrado, que proteja la tierra y el agua contenida en ella del calor extremo.

Agricultura regenerativa y suelo fértil

Estamos explorando formas de trabajar con la tierra para producir comida, tanto para nuestras cocinas como para las demás criaturas que viven aquí. Nuestro jardín mandala y nuestros bancales sintrópicos, utilizan esquemas de plantación mixtos e intensivos. En 2024 crearemos un jardín forestal, además de diseñar formas de integrar cultivos perennes y resistentes a la sequía en nuestra reforestación de copa cerrada.

La tierra nos transmite su deseo de regenerarse mediante la creación de una capa profunda de suelo vivo. Reciclamos los nutrientes mediante el acolchado, el compostaje y los baños secos (retretes de compost), además de trabajar con los agricultores de la naturaleza, como las lombrices y los microorganismos, para crear un mundo de convivencia entre especies,  vivo bajo los pies.

Restaurar y proteger la biodiversidad

En la última glaciación (a principios del Neolítico), La Janda fue un oasis de biodiversidad del que resurgió la vida para repoblar Europa cuando los hielos se retiraron. Nuestro sueño es preservar los recursos naturales que aquí se encuentran como herramienta contra la extinción masiva. En nuestros esfuerzos de reforestación utilizamos árboles autóctonos, así como especies potencialmente útiles de climas secos de otros lugares. Estamos creando cortavientos y corredores verdes para conectar nuestro terreno con otros campos y proporcionando agua y un hábitat variado a través de estanques y humedales estacionales. 

Nuestro Memorial a la Vida nos proporciona un lugar para reconocer nuestro dolor por todo lo que estamos perdiendo, de modo que podamos volver con espacio en nuestros corazones para que el mundo silvestre alimente nuestro trabajo.